La inflación en Estados Unidos (EEUU) registró en marzo un alza interanual del 3,3%, marcando una aceleración respecto de febrero y reflejando el impacto de la volatilidad en los precios internacionales del petróleo en el contexto de la guerra en Medio Oriente. En términos mensuales, el incremento fue del 0,9%, el más elevado desde junio de 2022.

Si bien el dato se ubicó levemente por debajo de las previsiones del mercado, evidenció un fuerte salto frente a los registros de febrero, cuando la inflación interanual había sido del 2,4% y la mensual del 0,3%. En cuanto a la inflación núcleo, en marzo mostró una suba del 0,2% mensual y del 2,6% interanual, apenas 0,1 puntos por encima del mes anterior, consignó el diario "Ámbito".

Al desagregar los datos, en Balanz señalaron que “el mayor aporte al avance de los precios fue del sector energía con una contribución de 0,69 puntos en la medición mensual y de 0,79 puntos en la medición anual, después del salto de 10,9% en el componente de energía impulsado por la suba en combustibles (21,2%)”.

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Por su parte, el informe del Departamento de Estadísticas Laborales (BLS) de Estados Unidos indicó que el índice de vivienda aumentó un 0,3% en marzo. En tanto, el índice de alimentos se mantuvo sin cambios, con un alza del 0,2% en alimentos fuera del hogar y una caída del 0,2% en los alimentos consumidos en el hogar.

El estratega sénior de investigación de Pepperstone, Michael Brown, explicó que el informe “también reveló que los precios de los bienes subyacentes subieron un 1,2% interanual, 0,2 puntos porcentuales por encima del ritmo registrado en febrero, mientras que los precios de los servicios subyacentes aumentaron un 3% interanual, sin cambios respecto al periodo anterior”.

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Además, advirtió que “estas cifras deben seguirse de cerca, no solo porque seguimos evaluando si la mayor parte del traspaso de los aranceles ya ha pasado, sino también porque la posibilidad de efectos de segunda ronda de la inflación y de presiones de precios más persistentes sigue siendo el factor determinante para las perspectivas de la política monetaria a corto plazo”.